Groningen


Todo el mundo está alegre en Groningen, o eso parece. Lo cual es fácil, en realidad, si vas todo el día en bici, que es como ser pequeño otra vez.

Y eso además reduce la relación espacio-tiempo a mínimos insólitos: Cuando tras 25 minutos ya has visitado el casco antiguo de la ciudad vas y alquilas una bici, que te da unos 25 minutos más de intereses arquitectónicos. Vas al lago y vuelves. 45 minutos. Recorres el centro en bici por todas las calles pedaleando fuerte y haciendo sonar el timbre tras los peatones (porque esto en tu ciudad eso ni por asomo).  17 minutos más. El vuelo no sale hasta el jueves. Echa cuentas.
Cierto es que la puedes utilizar como base de operaciones para visitar el norte del país, porque desde Ámsterdam da bastante pereza. Pieterburen, Winsum o Lauwersmeer son buenos destinos para disfrutar de la bici en una jornada de un día.
Aún así, un segundo vistazo (ahora a pie) revela algunas cosas que a la bicivelocidad no has podido ver. Los estudiantes aparecen como setas aquí y tanto estudiante suelto significa dos cosas: bares y tiendas. Estás de suerte.
El Hotel Corps de Garde es un lugar privilegiado. Por supuesto al lado del canal y tranquilísimo, así que si uno está cansado de los jovenzuelos estudiantes puede pasar el rato en su Lounge & Lunch, un sitio para ESTAR. Con su biblioteca, sus periódicos y su ajedrez  (y su bar-restaurante, claro). Si se ha hecho ya tarde, el Souterrain del mismo hotel es un buen sitio para tomar algo tranquilamente.
Parece contradictorio el gran número de tiendas de anticuarios que hay en la ciudad teniendo en cuenta que la mediana de edad está sobre los 22 años, pero la verdad es que es un muy buen destino para comprar muebles de época a precios más que razonables. Es esperanzador pues que puede que no todas  las casas groningesas pertenezcan a la república de Ikea…
En los sábados en verano se organiza el ZomerMartkten, un mercado de objetos, vinilos y libros antiguos en donde los anticuarios de la ciudad se reúnen para mostrar sus mercancías. Desde postales y fotos antiguas, juguetes de madera, instrumentos de navegación ya obsoletos, herramientas de carpintería, joyas, cristalería y objetos de cocina (atención a los moldes de pastelería a muy buenos precios) hasta sillas de diseño, mesas auxiliares y algunos grandes muebles de los cincuenta a los setenta a precios irrisorios.
Todos ellos tienen tiendas en los rincones más escondidos de la ciudad (¡y con horarios imposibles!) pero vale la pena visitar algunas de ellas. En De Compaen se especializan en lámparas de diseño original, algunas de ellas de segunda mano. En Studio 1900 todos los muebles son usados pero bien conservados. En Klinkhamer Antik& Curiosa uno debe dejarse sorprender, no agobiarse y revolver un poco entre lo kitsch para descubrir artículos increíbles (una visita a su web permite hacerse a la idea). Aunque en Albert Hogeveen están especializados en libros antiguos y de segunda mano, es un buen sitio para encontrar carteles, dibujos y litografías en, buen estado, de los años cincuenta.
Por supuesto existen tiendas con objetos nuevos y muebles contemporáneos. Laif&Nuver es una de ellas y aunque más orientada a la decoración de hogar. Kastanje para lo práctico y económico, pero de diseño, hay que dejarse asesorar por sus propietarios. Si lo que uno busca son objetos artesanales en distintos materiales y técnicas, su tienda es sin duda Wereldwinkel. El supermercado del diseño es Nul50, una tienda con mucho carácter en donde se encuentran objetos de diseño holandés, así como piezas ya consolidadas y una sección muy bien escogida para niños. Lundia, algo más apartada del centro, expone muebles muy contemporáneos y cambia constantemente su catálogo lo que es garantía de que son muy cuidadosos en ello.
Cerca de esta última está el Café GoudHeerlijk, que es una parada obligada para hacer un buen tentempié, sano y ecológico. Sus proveedores son los cercanos Puur Noord Nederland y ofrecen menús y platos económicos cocinados tradicionalmente y un buen café.También disponen de un pequeño espacio de tienda en el que se pueden comprar algunas publicaciones que promueven el consumo de productos de proximidad, y productos de menaje: vajillas, utensilios y ropa de mesa, todos ellos respetuosos con el medio ambiente y elaborados de forma sostenible.
Los melómanos y amantes delos discos tienen una calle propia en Groningen. Steenstillstraat acoge las tiendas Head Line, Hemnes y The Magic Buzz, en donde entre las 3 disponen de más de 50.000 LP (muchos de ellos de segunda mano). Hay que invertir algo de rato en ellas y revisar a fondo sus inmensas estanterías para encontrar algunas perlas, así que casi es mejor pedir ayuda a sus expertos dependientes.
Si tus intereses son culturales, por supuesto no puedes perderte el Museu de Groningen, flotando encina del canal en absoluto desorden arquitectónico. Una vez dentro, la cosa tiene ya sentido, por partes: un espacio dedicado a las artes visuales, otro dedicado a las artes aplicadas (diseñado por Starck) y un último espacio dedicado a la arqueología y la historia. El conjunto es de Mendini. Imposible no fotografiarlo por todos lados.
A otro nivel (también cultural) es imprescindible un paseo por el parking de bicis dela estación central. No tengo ni la más remota idea de cuantas puede haber ahí aparcadas, pero deben de ser miles de ellas, en serio, hay un montón de bicis ahí, es necesario verlo.
Es más probable que los amantes de la buena cocina queden algo hambrientos  (y desesperanzados) con la cocina holandesa en general, puesto que es prácticamente inexistente, en una ciudad en la que se ha apoderado de todos los rincones la comida rápida y barata y los platos combinados. La mejor apuesta es acudir a restaurantes de cocina internacional. En el Jantje Zag Eens Pruimen Hangen elaboran, con productos orgánicos y de forma sostenible, platos de comida regional italiana y francesa y disponen de una amplia carta de vinos. Lo mejor de este lugar es precisamente su emplazamiento en el bello parque al norte de la ciudad y su encantador aspecto de kiosco. Es una buena idea reservar, puesto que si el tiempo es bueno, su terraza se llena enseguida.
Sí que existen, por el contrario, buenos sitios donde comprar café y té (por supuesto de importación). La tienda de té por excelencia es la japonesa Batsu, donde además de té se pueden adquirir teteras, tazas y accesorios artesanales japoneses para la preparación del té en un ambiente absolutamente zen. Simon Lévelt es una cadena de tiendas que se encuentra también enotras ciudades como Ámsterdam, aunque es un buen lugar para probar muchas variedades de tés y sabores exóticos de muchos países asiáticos. Luego está SAMA, que es una tienda para comprar café a granel que pasa muy desapercibida, aunque si uno es cafetero la encontrará enseguida siguiendo el aroma que se escapa por su puerta abierta. Una tienda preciosa con granos de todos los tipos y lugares. También venden máquinas espresso y accesorios para su elaboración.
La buena noticia es que el azúcar sí es local, aunque no se extrae precisamente de la caña de azúcar. Se encuentra en Groningen la mayor fábrica de azúcar de Europa, la SuikerUnie, que extrae el azúcar…¡de la remolacha! En todo el país se cultivan 70.000ha de remolacha destinados a la fabricación de azúcar, así que algo debe de dar buen resultado.
Yo adoro las ferreterías y en Groningen estuve cerca de encontrar el paraíso en la de Klomp. Absolutamente de todo… ¡y todo útil! Hay que verlo.